Christian Bendayan, El paraiso del Diablo

Christián Bendayán

«Mi trabajo es una celebración donde los clichés sobre la selva se devoran a sí mismos.»

La Amazonía ha sido pintada durante mucho tiempo por otros, romantizada, exotizada, congelada en el tiempo.

Christian Bendayán la pinta desde la piel,
desde la selva que habita en él.

Christian Bendayán, Portrait

La gracia de lo paradójico

Christian Bendayán no muestra la Amazonía como un paisaje idealizado ni como un territorio mítico, sino como un espacio social, urbano, contradictorio y profundamente humano.

Su obra nace de una observación minuciosa de la vida cotidiana en la ciudad amazónica: de encuentros, escenas callejeras, música, ritos religiosos, fiestas locales y las tensiones sociales que marcan la vida en Iquitos.

Frente a la mirada externa, ya sea romántica, científica o documental, opone una manera de ver que surge de su propia experiencia en Iquitos y que también hace visibles las fracturas de la región.

En sus cuadros se encuentran mundos que a primera vista parecen no tener relación entre sí: religiosidad y vida nocturna, intimidad y puesta en escena pública, estética popular y referencias a la historia del arte, imaginarios locales y consumo global.

La mirada de Bendayán puede volcarse tanto hacia lo cotidiano y lo familiar como hacia lo incómodo o lo provocador. Un retrato silencioso puede tratarse en su obra con la misma seriedad que los conflictos sociales o los lados oscuros de la vida urbana.

También en lo estético se toma esta libertad. Su pintura, de gran exigencia técnica, se combina con el lenguaje visual de los carteles, los bares, los prostíbulos, la iconografía religiosa, la decoración popular y el entretenimiento comercial.

La cultura cotidiana trivial y el kitsch popular conviven, en igualdad de condiciones, con las tradiciones pictóricas clásicas.

Un aspecto central de su obra es la confrontación con el exotismo. Bendayán socava el cliché que durante mucho tiempo presentó a la Amazonía como un mundo extraño, salvaje, atemporal o puramente natural, y que redujo a sus habitantes a figurantes de un decorado exótico.

Sin embargo, no sustituye esta imagen por otra, nueva y simplificada. Más bien amplía el campo de visión hacia experiencias y realidades de vida que apenas aparecen en las representaciones románticas de la Amazonía. Personas con sus propias historias, deseos y conflictos pasan a primer plano.
Lo religioso convive con lo profano, lo bello con lo obsceno, la fortaleza con la vulnerabilidad, la festividad con los conflictos sociales, los imaginarios heredados con los signos del presente.

Esta apertura ha hecho de la obra de Bendayán algo controvertido en más de una ocasión. Pero detrás de esta intensidad hay décadas de estudio de la historia, el arte y la cultura visual de la Amazonía. Como artista, curador y editor, ha contribuido de manera decisiva a transformar la percepción del arte amazónico dentro del Perú y a nivel internacional.
Su importancia trasciende, por tanto, su propia pintura. Bendayán ha ampliado el espacio de lo que el arte amazónico puede ser y mostrar. En ello reside también la dimensión política de su obra.

No trata la Amazonía como un simple símbolo ni como un espectáculo exótico, sino como una experiencia vivida, atravesada por historias personales y colectivas, en las que el legado ancestral, la historia colonial y el presente urbano se encuentran y colisionan. La Amazonía ya no aparece como decorado, sino como interlocutor.

Christian Bendayán es uno de los artistas más influyentes del arte amazónico contemporáneo.
Sus obras se han exhibido internacionalmente en museos e instituciones culturales;
en 2019 representó al Perú en la Bienal de Venecia.

El arte de Christian Bendayán

Christian Bendayan, Corazon
Christian Bendayan, Mano de Christo
Christian Bendayan, Chica Guapa
Christian Bendayan, Chicas Pintadas
Christian Bendayan, Hombre en el Rio
Christian Bendayan, Sireno
Christian Bendayan, Antropofagos
Christian Bendayán, Descubrimiento